
No sirve para nada usar todos los medios para generar grandes beneficios. A menos que tenga usted una extraordinaria oportunidad, esto aumenta el riesgo de endeudamiento. Porque antes de tocar el gordo, se acumularan apuestas perdedoras. Es seguramente preferible desarrollar una visión a largo plazo: es la acumulación de pequeñas ganancias, sin tomar riesgos, que permitirá a usted ganar dinero. Además, usted muestra responsabilidad y rigor dejando caer su locura manirrota.
Para saber la cantidad de dinero a apostar, puede usar usted una técnica empleada por muchos apostadores: dar un indicio de confianza a su pronostico. Puede tratarse de un número, una fracción o un porcentaje, pero eso no es lo que importa. Este indicio debe reflejar su confianza en la apuesta. ¿Cree usted que esa apuesta generara dinero? ¿Son escasas las oportunidades de ganar? En función de su sentido, adaptara usted el importe de juego. Recordemos que todos los apostantes que se respetan nunca deben apostar más del 5 % de su bankroll en un único encuentro.
Para mejorar las cosas para usted y definir la suma a apostar, usted puede hacer un cálculo simple basado en la siguiente formula: apuesta x indicio de confianza / 100.
Supongamos que usted aposta en el partido entre el PSG y el FC Barcelona. Conceda usted a los parisinos 70 % de probabilidades de éxito con un capital de 1000 euros. Al apostar únicamente 5 % de su saldo, pone usted en juego 50 €. Según el método de cálculo expuesto anteriormente, se obtiene 35 € (50 x 70/100). Entonces usted tendrá apostar 35 €.
No basta con «apostar poco». Conviene tener un método, y ceñirse a él aunque venga una mala racha (que vendrá, no se engañe). Le resumo los tres más usados, de menos a más ambicioso.
Aquí va el consejo que casi nadie sigue y que separa al aficionado del apostador serio: apúntelo todo. Fecha, evento, cuota, importe, resultado. Una simple hoja de cálculo vale. Al cabo de unos meses, los números le dirán en frío dónde gana y dónde sangra dinero. Y le aseguro que las conclusiones sorprenden. La memoria miente; la hoja de cálculo no.
El más grave de todos tiene nombre: la caza de pérdidas. Usted pierde, se enfada, y dobla la apuesta para recuperar «ya mismo». Craso error. Así se vacía una cuenta en una tarde. Cuando llegue la racha mala (y siempre llega), respire y mantenga su plan.
Otros clásicos que le conviene evitar: apostar bajo los efectos del alcohol o del enfado, jugarse el sueldo entero de un tirón, perseguir a un equipo por corazón en vez de por cabeza, y creer que «ya toca» que salga algo (el famoso error del jugador; el balón no tiene memoria). Fije límites, y respételos. La disciplina es su mayor cuota.
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